PsicoloGuía

02/03/2010

EL EXPERIMENTO DE MILGRAM 50 AÑOS DESPUÉS

Filed under: Grupos y Sociedad,Personalidad — Claudio Castilla @ 8:03 pm
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La televisión francesa estrenó un nuevo programa que no sobresale del estereotipo que tienen los concursos de la pequeña pantalla. Una multitud rugiente, una conocida presentadora y un estudio lleno de luces acompañan y ponen en situación al concursante. Sin embargo, el nombre ya comienza a resultar chocante: ‘El juego de la muerte’.

Los concursantes tendrán que participar en un experimento no visto con frecuencia en la televisión: averiguar si la televisión les podría empujar a realizar acciones de longitudes escandaliosas. Este hecho ha generado un debate en Fracía sobre la decencia del programa, que ya ha sido comparado con las atrocidades de la Alemania nazi.

“Nos sorprendió que el 80% de los participantes haya obedecido a las órdenes que daba la presentadora”, ha dicho Christophe Nick, el creador del documental en el que se habla de este falso concurso, preparado para retransmitirse en el canal France 2.

El juego es bastante enrevesado. El concursante le hará preguntas a un jugador, que recibirá descargas eléctricas de hasta 460 voltios cada vez que falle. El participante, sin saber que el que se encuentra en la silla eléctrica es un actor, continúa aplicando las órdenes del presentador cuando el público, que tampoco sabe el truco, entona el grito de “¡Castigo!”.

De los 80 participantes que fueron llamados a las filas, sólamente 16 abandonaron el programa. Un concursante entrevistado admitió que utlizó la tortura a pesar de saber que sus abuelos eran judíos y fueron perseguidos por los nazis. “Desde que era niña me he preguntado por qué los nazis lo hicieron. Y ahora estoy yo haciendo lo mismo”, ha dicho Sophie, una de las concursantes que aparecen en el programa.

Este experimento se inspira en un estudio de la Universidad de Yale de 1960 en el que se utilizaron métodos similares para examinar cómo los ciudadanos podían ser bastante obedientes, llegando incluso a participar en asesinatos en masa.

La televisión tiene un poder aterrador“, admite Nick. “Cuando decide abusar de su poder, la televisión puede hacer cualquier cosa a cualquier persona”.

EL MUNDO. París. Ampliar esta información. Ver el vídeo.

TAREA. ¿En qué consistía el experimento de Stanley Milgram de 1963?

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01/03/2010

EL EXPERIMENTO DE MILGRAM

Filed under: Grupos y Sociedad,Personalidad — Claudio Castilla @ 9:35 pm
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Extracto de la entrevista de EDUARD PUNSET a PHILIP ZIMBARDO (psicólogo de la Univ. de Stanford en EE.UU.) sobre el experimento de MILGRAM.

ZIMBARDO. En el experimento de MILGRAM participó una cifra muy importante de personas, unas 1000, en los Estados Unidos, con unas edades comprendidas entre los 20 y los 50 años. No eran estudiantes, sino ciudadanos corrientes. Mayoritariamente hombres. Para resumir, el experimentador les decía a los participantes: «queremos ayudar a mejorar la memoria de la gente. Lo haremos del siguiente modo: tú serás el profesor y él el aprendiz, y cuando haga algo bien, perfecto; pero, cuando se equivoque, le aplicarás descargas eléctricas, porque queremos ver si así mejora el aprendizaje». Todo arrancaba con una buena ideología: que la ciencia quería ayudar a mejorar la memoria, así que los participantes creían que hacían algo bueno. Había un aparato con interruptores para activar las descargas, y la primera que supuestamente se aplicaba (porque el aprendiz era un actor en realidad) era de 15 voltios. A partir de ahí cada incremento era de 15 voltios: 15, 30, 45… pero de repente, al llegar a 100, el actor empezaba a gritar desde la otra habitación: «lo dejo, no puedo más»… Si el participante era bueno, se giraba hacia el experimentador y le decía: «señor, ¿quién será responsable si le pasa algo?» La respuesta era: «Yo me responsabilizo, soy el experto, tú tienes que continuar». Y ahora eran 100, 200 voltios… El otro gritaba y gritaba… Y así hasta los 450 voltios, el máximo.

PUNSET. Suficiente para matar a alguien, casi.

ZIMBARDO. Bueno, por lo menos para dejarle inconsciente. Al llegar a 375, se oía un grito y luego silencio. Y el participante decía: «señor, algo va mal». Pero se le respondía: «tienes que continuar». Milgram preguntó a cuarenta psiquiatras qué porcentaje de ciudadanos estadounidenses creían que llegarían a aplicar 450 voltios. Su respuesta fue que el 1%, solamente los sádicos. Sin embargo, se equivocaron. ¡Dos de cada tres personas llegaron hasta el final! Incluso si el otro chillaba, incluso si decía: «¡quiero marcharme, ¡tengo problemas de corazón!». Esto se llama obediencia ciega a la autoridad. El experimento demostró que, desde pequeños, se nos enseña a obedecer a la autoridad. Y normalmente la autoridad es buena: los padres, el cura, el rabino… pero no sabemos qué hacer cuando alguien bueno se vuelve malo: cuando un profesor es cruel con los estudiantes, o un padre abusa de sus hijos… Y MILGRAM demostró que la mayoría de las personas podían cruzar fácilmente la línea que separa el bien del mal, con buenas intenciones, y decir: «estoy ayudando a esta persona», pero le ayudaban matándole.

REDES. Eduard Punset. Ver el vídeo.

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